Las pastillas contra el
dolor ajeno son un símbolo de apoyo y compromiso con Médicos Sin Fronteras (MSF),
es una organización médico-humanitaria internacional que asiste a poblaciones
en situación precaria, a víctimas de catástrofes y de conflictos armados, sin
discriminación por raza, religión o ideología política. En su lucha contra el
dolor ajeno, MSF atiende a las poblaciones más olvidadas.
En 2008 descubrieron
que el 60% de los medicamentos vendidos en las farmacias españolas eran
analgésicos que trataban algún tipo de dolencia. Pensaron así en el concepto de
“dolor ajeno” y en cómo aquellos que tenemos acceso a los medicamentos podíamos
ayudar a aquellos que no lo tienen. Se empezaron a producir y comercializar
entonces las pastillas contra el dolor ajeno, con una doble intención,
sensibilizar a la sociedad y recaudar fondos para que MSF puedan seguir
ayudando, medicando y tratando a enfermos olvidados.
“En
el primer mundo, si te duele algo hay pastillas para mitigar casi cualquier
dolor. Pero... ¿qué pasa si lo que te duele es el dolor ajeno, el dolor de los
que no tienen pastillas para curar su sufrimiento? ¿No es genial, que nosotros
que tenemos pastillas de casi todo, podamos tomarnos una para calmar el dolor
de los que no tienen?”
“Indicaciones:
Las
pastillas contra el dolor ajeno son indicadas para el tratamiento sintomático
de dolor ajeno de intensidad alta, leve o moderada. El principio activo de las
pastillas contra el dolor ajeno es el amor. Este principio es parte de un gesto
humanitario que actúa directamente en las zonas más necesitadas y su fin es
ayudar a aquellos que lo necesitan.”
Existe una Ley Europea
que prohibía su venta como medicamento en las farmacias, ya que no está
permitido que un medicamento sea vendido como tal sin que realmente lo sea. Aún
así, se consiguió comercializar y se utilizó una campaña publicitaria en la que
consiguieron la participación de Luis García Berlanga y de muchos otros rostros
conocidos y que colaboran con Médicos Sin Fronteras, crearon una página web,
todos los medios de comunicación se interesaron tras su lanzamiento...
El precio en farmacia
de la caja es de 1 euro. El coste total de cada una de las cajas de Pastillas
contra el dolor ajeno es de 20 céntimos de euro: de los cuales 7 céntimos
corresponden a los gastos de producción, 5 céntimos se destinan a la
manipulación del expositor de las cajas de pastillas y su embalaje y los 8
céntimos restantes de IVA. Este precio es tan extraordinariamente ajustado
gracias a una larga cadena de esfuerzos y ayudas de diferentes entidades,
empresas y personas, que han colaborado casi gratuitamente o a precio de coste
en el proceso de producción de las pastillas, la manipulación de los envases o
su transporte a las farmacias.
Los ingresos netos
procedentes de esta campaña son destinados íntegramente a financiar proyectos
de MSF sobre malaria, tuberculosis, enfermedad del sueño, Sida pediátrico,…
Destacar la importancia
de la utilización de caras conocidas en el lanzamiento audiovisual del proyecto
ya que, en cierto modo, eso ofrece confianza y sensación de cercanía al usuario
final. Además, el fallecimiento del principal protagonista del anuncio al año
de emisión, Luis García Berlanga, aportó al spot publicitario un mayor valor,
llegando incluso a considerarse como una obra póstuma.

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